HUELGA GENERAL DEL 11N

AL PUEBLO TRABAJADOR ANDALUZ
¡EL 11 DE NOVIEMBRE, HUELGA GENERAL!
¡QUE SE ESCUCHE LA VOZ DE LA CLASE OBRERA ANDALUZA!
El próximo 11 de noviembre, CCOO y UGT han convocado una Huelga General. Una convocatoria que llega en plena campaña electoral y que, como no podía ser de otra manera, está siendo objeto de todo tipo de valoraciones y polémicas interesadas. Hay quienes dicen que esta huelga puede favorecer al Gobierno. Pero también podríamos decir que no participar favorecería a la oposición. ¿Desde cuándo los derechos de la clase trabajadora deben depender de los intereses electorales de unos u otros partidos?
La lucha de la clase trabajadora no puede estar al servicio de ningún calendario electoral.
El Sindicato Unitario no apoya las convocatorias de huelgas generales para favorecer o perjudicar a un Gobierno determinado, sino para defender nuestros derechos, nuestros salarios y nuestras condiciones de vida, gobierne quien gobierne. Y cuando los trabajadores y trabajadoras salimos a luchar, lo hacemos por nuestros propios intereses, que no siempre coinciden con los de quienes convocan las movilizaciones.
LAS CONQUISTAS OBRERAS SON FRUTO DE LA LUCHA
Las vacaciones, el salario mínimo, los convenios colectivos, los acuerdos laborales favorables, el descanso semanal, las licencias retribuidas, los subsidios por desempleo, la jornada de 40 horas semanales y tantos otros derechos que hoy disfrutamos no fueron regalos de ningún Gobierno ni concesiones generosas de la patronal. Fueron conquistas arrancadas mediante la organización, la movilización, la huelga y el sacrificio de generaciones de trabajadores y trabajadoras, incluso pagando con sus vidas.
Y, como siempre ha ocurrido, esas conquistas han beneficiado también a quienes no participaron en las luchas que las hicieron posibles. Porque las luchas obreras siempre han beneficiado a todas las clases trabajadoras, incluso a quienes no luchan. Cada avance, por pequeño que sea, en nuestros derechos laborales o en nuestros salarios es consecuencia de la lucha. Cada mejora arranca de la presión colectiva, de la capacidad de organizarnos y de la voluntad de enfrentarnos a quienes pretenden vivir de nuestro trabajo mientras nos niegan una vida digna.
Por eso, desde el Sindicato Unitario de Andalucía, tenemos claro que la huelga sigue siendo una de las herramientas fundamentales de nuestra clase.
EXISTEN MUCHOS MOTIVOS PARA HABER CONVOCADO HUELGAS. MUCHOS MÁS PARA PARTICIPAR EN ESTA.
Es evidente que durante estos años de Gobierno de izquierdas se han acumulado miles de motivos para haber convocado huelgas generales. La pérdida continuada de poder adquisitivo, la precariedad laboral, el encarecimiento de la vida, la dificultad para acceder a una vivienda, el deterioro de los servicios públicos y tantas otras situaciones que golpean diariamente a las clases trabajadoras habrían justificado, sobradamente, una respuesta mucho más contundente.
Pero la competencia de convocar una huelga general corresponde a las organizaciones sindicales que obtienen la mayoría de la representación de los trabajadores y trabajadoras mediante las elecciones sindicales. Podemos y debemos discutir las razones, los tiempos y las limitaciones de esta convocatoria. Podemos criticar la falta de respuesta ante tantos ataques sufridos durante estos años.
Pero una cosa es la crítica sindical, necesaria para avanzar, y otra muy distinta es darle la espalda a una herramienta de lucha que pertenece a nuestra clase. Ahora que la huelga está convocada, el Pueblo Trabajador Andaluz tenemos miles de motivos para participar en ella. No solamente por las reivindicaciones que la han provocado, sino por todas las injusticias que sufrimos en nuestros centros de trabajo y en nuestras vidas.
EN ANDALUCÍA, SOBRAN MOTIVOS PARA LA HUELGA
Nos sobran motivos para parar frente a la voracidad de los grandes capitales, que hacen negocio con nuestros derechos más elementales. Hacen negocio con la vivienda, convirtiendo un derecho en un instrumento de especulación y expulsando a miles de familias de sus barrios y pueblos. Hacen negocio con la educación, la sanidad, las pensiones y los servicios públicos, mientras avanzan la privatización, el deterioro de lo público y la mercantilización de nuestras necesidades.
Nos mantienen en la precariedad, con salarios que no alcanzan para vivir, con jornadas interminables y con la incertidumbre permanente de no saber si podremos llegar a fin de mes.
Nos sobran motivos para parar por las trabajadoras y trabajadores de las contratas de la industria y de las Administraciones Públicas. Por quienes, realizando el mismo trabajo que las plantillas de las empresas principales o de las Administraciones, cobramos menos y tenemos menos derechos. Por quienes sufrimos la división de la clase trabajadora entre plantillas de primera y de segunda, mientras las empresas se enriquecen a costa de nuestro trabajo.
Nos sobran motivos para parar por las trabajadoras y trabajadores del campo andaluz. Por quienes seguimos soportando unas condiciones laborales y de vida que deberían avergonzar a cualquier sociedad que se considere justa. Por quienes malvivimos en asentamientos sin acceso a una vivienda digna, sin agua, sin contratos, sin salarios suficientes y sin derechos efectivos. Mientras tanto, quienes nos contratan y quienes se aprovechan de la explotación de mano de obra esclava en el campo, la industria y los servicios no dejan de enriquecerse.
Y, en Andalucía, por partida doble.
Porque nuestra tierra no sólo sufre la explotación capitalista de su clase trabajadora, sino también una posición dependiente y subordinada en la propia conformación del Estado español. Andalucía ha sido históricamente convertida en territorio proveedor de mano de obra, recursos naturales y riqueza, mientras los centros de poder económico y financiero se concentran fuera de nuestra tierra.
La riqueza que producimos con nuestro trabajo no se queda en Andalucía. Una parte fundamental de la plusvalía que se extrae de nuestra clase trabajadora termina engrosando las cuentas de grandes empresas, bancos y grupos financieros cuyos centros de decisión, sedes sociales y obligaciones tributarias se encuentran, en buena medida, fuera de nuestro territorio, tanto en otros territorios del Estado como más allá de sus fronteras.
Trabajamos aquí, producimos aquí, pero la riqueza se la llevan fuera.
Así se perpetúa nuestra dependencia económica, se limita nuestra capacidad de decidir sobre nuestros propios recursos y se condena al Pueblo Trabajador Andaluz a soportar las consecuencias de un modelo de desarrollo que beneficia a unos pocos mientras condena a la mayoría a la precariedad, el desempleo y la emigración.
Por eso, la lucha de la clase trabajadora andaluza es también una lucha contra la subordinación económica de nuestra tierra. Porque no habrá una Andalucía libre y con futuro mientras la riqueza que producimos siga sirviendo para enriquecer a quienes nos explotan desde fuera.
La riqueza de nuestra tierra no puede seguir construyéndose sobre la miseria de quienes la producimos.
Nos sobran motivos para parar porque nuestro poder adquisitivo va cuesta abajo y sin frenos, mientras las grandes empresas no dejan de batir récords de beneficios.
Ni las crisis, ni las pandemias, ni las guerras han impedido que los grandes capitales sigan acumulando riqueza. Al contrario, demasiadas veces han servido para aumentar sus ganancias a costa de nuestras condiciones de vida. Cuando todo sube menos nuestros salarios, cuando trabajar no garantiza poder vivir dignamente, cuando nuestros derechos se convierten en mercancía y cuando la riqueza que producimos termina en manos de unos pocos, la respuesta de la clase trabajadora no puede ser la resignación.
LA HUELGA ES NUESTRA. LA LUCHA TAMBIÉN.
Desde el Sindicato Unitario de Andalucía sabemos que ninguna conquista está definitivamente asegurada. Los derechos se conquistan luchando y se defienden luchando. Sabemos también que ninguna convocatoria, por sí sola, resolverá todos los problemas de las clases trabajadoras. Pero sabemos que sin organización, sin movilización y sin lucha, quienes viven de nuestra explotación no tienen ningún motivo para cambiar las cosas.
Por eso llamamos al Pueblo Trabajador Andaluz a participar activamente en esta Huelga General. A las trabajadoras y trabajadores de la industria, de las Administraciones Públicas, del campo, de los servicios, de las contratas y de todos los sectores. A quienes tienen empleo y a quienes lo buscan. A quienes sufren la precariedad y a quienes ven cómo sus salarios pierden valor cada día. A quienes no pueden acceder a una vivienda y a quienes ven amenazados sus derechos más elementales.
Porque nuestros problemas son comunes y nuestra fuerza está en la unidad. No dejemos que los intereses electorales de unos u otros nos aparten de nuestros propios intereses de clase. No dejemos que la resignación nos haga aceptar como inevitable lo que es consecuencia de un sistema que pone los beneficios de unos pocos por encima de las necesidades de la mayoría.
El 11 de noviembre tenemos una oportunidad para demostrar que la clase trabajadora sigue teniendo voz, fuerza y capacidad de lucha.
¡POR NUESTROS DERECHOS, POR NUESTROS SALARIOS, POR NUESTRAS CONDICIONES DE VIDA!
¡POR UNA ANDALUCÍA LIBRE DE LA EXPLOTACIÓN CAPITALISTA!
¡EL 11 DE NOVIEMBRE, PARTICIPA EN LA HUELGA GENERAL!
¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO TRABAJADOR ANDALUZ!










