90 años del asesinato de Blas Infante...
¡¡¡Y SIGUE VIVO!!!
Manifiesto del Sindicato Unitario de Andalucía

Pie de foto: Acto final de la marcha, protagonizada por Nación Andaluza, recorriendo el camino por el que Blas Infante fue conducido desde el cine Jáuregui, donde se encontraba secuestrado, hasta el lugar en el que fue asesinado por el fascismo español.
Ante un futuro incierto, en el que al frente de las Instituciones del Estado español se situarán, en un lugar preferente, los personajes de extrema derecha, el Pueblo Trabajador Andaluz ha de redoblar los esfuerzos para que el pensamiento alternativo, liberador, humano anticapitalista y comunista de Blas Infante, prenda en todas la luchas y protagonice todas nuestras conquistas.
Con este objetivo, el Sindicato Unitario de Andalucía a colaborado, convocado y participado en los actos que la izquierda soberanista convoca todos los años en la antigua plaza Jáuregui, por el aniversario del asesinato de Blas Infante, junto a Nación Andaluza, los Centros Andaluces del Pueblo y, en esta ocasión, con los alientos de la Coordinadora de Trabajadores del Metal de Cádiz.
Previamente y en Huelva participamos también en vez este fatídico aniversario que se convoca por primera vez por parte del Centro Andaluz del Pueblo José Félix Rivera y en el que también participaron Adelante Andalucía y Nación Andaluza. Se leyó un comunicado unitario, cantamos el himno y finalizamos con varias exposiciones sobre la figura y pensamiento de Infante por parte de las organizaciones participantes.
A continuación publicamos el Manifiesto de Sindicato Unitario de Andalucía con motivo del 90 aniversario del asesinato de Blas Infante por el fascismo español. Y al final ponemos enlaces a varios videos relacionados
Manifiesto del Sindicato Unitario de Andalucía
· Introducción
Hace noventa años, los verdugos del caciquismo y del capitalismo imperialista creyeron que podían fusilar un Ideal. Creyeron que asesinando a Blas Infante matarían para siempre la esperanza del pueblo andaluz. Creyeron que la sangre derramada en la madrugada del 11 de agosto de 1936 sería el punto final de la conciencia andaluza. Se equivocaron.
Porque las ideas que nacen del sufrimiento de un pueblo no mueren con los hombres que las pronuncian. Han pasado noventa años... y Blas Infante sigue vivo.
Sigue vivo allí donde un jornalero se niega a agachar la cabeza. Sigue vivo donde una trabajadora exige un salario digno. Sigue vivo en cada huelga, en cada conflicto laboral, en cada lucha vecinal, en cada joven que descubre que Andalucía no nació para servir, sino para ser libre.
No vivimos un aniversario.
Vivimos una llamada a la rebelión.
Porque Blas Infante no pertenece al pasado.
Pertenece al futuro.
Otros quieren convertirlo en una estatua muda.
Quieren domesticar su pensamiento.
Quieren reducirlo a una bandera institucional mientras mantienen intactas las estructuras económicas contra las que combatió.
Pero nosotros decimos que Blas Infante jamás fue un político de salón.
Fue un revolucionario andaluz.
· Sujeto político
Entendió que Andalucía no era únicamente un territorio. Era un pueblo explotado. Comprendió que ninguna libertad nacional podía construirse sobre la miseria de la clase obrera, y que ninguna justicia social sería posible mientras Andalucía continuara siendo colonia económica de los grandes propietarios, del capital financiero y de los poderes que históricamente la han saqueado.
Por eso afirmamos hoy con claridad quién es el sujeto de esa liberación. No una administración. No una élite.No una clase dirigente.
El sujeto político de Andalucía es el Pueblo Trabajador Andaluz. Las mujeres y hombres que producen toda la riqueza.
Quienes trabajan en el campo, en las industrias, en los hospitales, en las aulas, en los puertos, en las oficinas, en los comercios.
Quienes sufren el paro estructural.
Quienes emigran.
Quienes sobreviven con contratos precarios.
Quienes sostienen Andalucía mientras otros se apropian de lo que producen sus manos.
Ellos y ellas, cuando luchan, son la nación viva.
· Hilo rojo de la historia revolucionaria andaluza
Nuestra historia no comenzó con Blas Infante. Él mismo sabía que era heredero de una corriente mucho más profunda. La historia de Andalucía no es la historia de la resignación. Es la historia de una resistencia permanente.
- Los comuneros derrotados encontraron refugio en una Andalucía que compartía una concepción popular de la libertad frente al absolutismo.
- Cuando los moriscos se levantaron frente a la persecución, estaban defendiendo el derecho de un pueblo a existir frente al poder que pretendía uniformarlo y esclavizarlo.
- Cuando en 1873 el gaditano Fermín Salvochea levantó la bandera del cantonalismo, Andalucía proclamó que la soberanía pertenece al pueblo y no al Estado central.
- Cuando la Mano Negra sembró el terror entre los terratenientes, no era una conspiración criminal como afirmó la oligarquía; era el grito desesperado de un campesinado condenado al hambre mientras unos pocos monopolizaban la tierra.
- Cuando los jornaleros de Casas Viejas fueron masacrados, no fueron asesinados por cometer un delito. Fueron asesinados porque soñaban con una sociedad donde la tierra perteneciera a quien la trabaja.
- Cuando miles de obreros andaluces abrazaron el internacionalismo, comprendieron una verdad que sigue siendo vigente: que la liberación de Andalucía forma parte inseparable de la emancipación de toda la clase obrera y de todos los pueblos sometidos del mundo.
Y cuando el 4 de diciembre de 1977 cientos de miles de andaluces inundaron las calles, no reclamaban solamente autonomía administrativa. Exigían pan, Trabajo, Tierra, Dignidad y Poder para Andalucía.
Todas esas luchas son una sola lucha.
No son episodios aislados.
Son la misma corriente histórica de emancipación andaluza.
Una corriente que atraviesa siglos de rebeldía y desemboca hoy en nosotros.
Nosotros no inventamos ese camino.
Somos sus continuadores.
· Enemigos del Pueblo Trabajador Andaluz
Quienes asesinaron a Blas Infante sabían perfectamente qué hacían. No fusilaron únicamente a un hombre. Intentaban decapitar al Pueblo Trabajador Andaluz. Pretendían destruir toda posibilidad de que Andalucía adquiriera conciencia de sí misma. Porque un pueblo consciente deja de obedecer. Y un pueblo organizado deja de ser explotado.
Por eso la dictadura no sólo llenó las cunetas de cadáveres. También intentó llenar las escuelas de olvido. Intentó convertir la resignación en costumbre. Intentó que Andalucía olvidara que alguna vez soñó con gobernarse a sí misma. Pero fracasaron porque ninguna dictadura puede borrar una verdad histórica.
Mientras exista explotación, seguirá existiendo rebeldía. Mientras exista injusticia, seguirá existiendo organización. Mientras exista un solo trabajador dispuesto a luchar, Blas Infante seguirá caminando junto a él.
Pero el enemigo también utiliza otros uniformes, siempre esoltados por esos fusiles.
Gobierna mediante la precariedad.
Mediante las subcontratas.
Mediante las ETT.
Mediante los despidos.
Mediante las reformas laborales.
Mediante la privatización de los servicios públicos.
Mediante la emigración forzada de nuestra juventud.
Mediante el saqueo permanente de nuestros recursos naturales.
Mientras que Andalucía produce riqueza inmensa.
Lo que ocurre es que esa riqueza cambia constantemente de manos. La producen los trabajadores andaluces y la acumulan otros. Eso sigue llamándose explotación. Y frente a esa explotación no basta con lamentarse. Hace falta organización.
· Reforma o Ruptura
Pero no basta con cambiar los gobiernos cuando permanece intacto el poder de quienes dominan la economía. Blas Infante comprendió esta verdad observando la Segunda República.
En La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado Libre de Andalucía denunció cómo quienes se proclamaban republicanos pretendían sostener las viejas instituciones heredadas del régimen anterior "con el arrimo de sus hombros", intentando impedir que un edificio agotado terminara de derrumbarse.
Algunos de los y las presentes que vivimos la Transición, observamos cómo quienes se proclamaban demócratas sostuvieron las viejas instituciones del franquismo.
Y hoy, noventa años después, la historia vuelve a repetirse. Hoy asistimos a una izquierda parlamentaria que, en nombre del mal menor, dedica todas sus fuerzas a sostener un régimen político y económico que sigue sin responder a las necesidades del Pueblo Trabajador Andaluz. Pretenden apuntalar un edificio podrido, atravesado por la desigualdad, la precariedad, la corrupción, la dependencia económica y la pérdida de soberanía popular, gobernado directamente por ineptos y delincuentes.
Pero cuanto más esfuerzo dedican a sostenerlo, más se agrietan sus cimientos. Y mientras ese edificio se descompone, la extrema derecha crece alimentándose precisamente de la frustración popular que las reformas superficiales son incapaces de resolver.
La historia vuelve a plantearnos la misma disyuntiva que conoció Blas Infante: reforma o revolución. Administrar la decadencia del sistema o construir un nuevo poder desde el Pueblo Trabajador Andaluz.
· SUA, sindicato andaluz y de clase
En el Sindicato Unitario de Andalucía elegimos la construcción de un nuevo poder y afirmamos con orgullo que el sindicato no es únicamente un instrumento para negociar convenios. El sindicato debe ser mucho más.
Debe ser la escuela de comunismo del Pueblo Trabajador Andaluz.
El lugar donde las trabajadoras y trabajadores aprendemos que nuestros problemas individuales tienen causas colectivas.
Donde descubrimos que la explotación no es una desgracia personal, sino una consecuencia del sistema capitalista.
Donde la solidaridad sustituye al individualismo.
Donde la conciencia sustituye a la resignación.
Donde la democracia obrera sustituye a las burocracias.
Y donde cada conflicto laboral deja de ser un hecho aislado para convertirse en una batalla dentro de una lucha mucho más amplia por la liberación de Andalucía.
Nuestro sindicato debe ser también un órgano permanente de lucha económica del Pueblo Trabajador Andaluz. La herramienta con la que nuestra clase conduce la lucha por el salario, las condiciones laborales, los servicios públicos, la tierra, la vivienda, la industria, los recursos naturales con el derecho de nuestro pueblo a decidir su propio destino.
Blas Infante fue mucho más lejos de lo que hoy pretenden hacernos creer. Cuando escribió que el capital no es otra cosa que trabajo acumulado, estaba desmontando la gran mentira sobre la que descansa el capitalismo: que la riqueza pertenece naturalmente a quien posee dinero. No. Toda riqueza procede del trabajo humano. Toda riqueza nace de las manos del pueblo. Y quien se apropia del trabajo ajeno mediante la propiedad del capital vive de la explotación.
Por eso, cuando Blas Infante proclamó que era necesario convertir al jornalero en labrador, no estaba formulando una simple reforma agraria destinada a repartir algunas parcelas. Estaba cuestionando la propia existencia del trabajo asalariado y de la propiedad privada de los medios de producción como forma de dominación.
Porque un pueblo verdaderamente libre no vende su fuerza de trabajo para enriquecer a otro. Produce colectivamente la riqueza y la pone al servicio de toda la comunidad.
Aquella aspiración enlaza directamente con la gran consigna revolucionaria formulada por Carlos Marx de: la abolición del trabajo asalariado.
No aspiramos únicamente a mejores salarios. Luchamos por una sociedad donde ningún hombre ni ninguna mujer tengan que vender su vida para poder vivir.Ese es el horizonte comunista que también habita en el pensamiento de Blas Infante.
No queremos una Andalucía folklórica.
No queremos una Andalucía subsidiada.
No queremos una Andalucía convertida en mano de obra barata para beneficio del capital.
Queremos una Andalucía organizada.
Consciente.
Combatiente.
Socialista.
Queremos una Andalucía donde el trabajo esté por encima del beneficio.
Donde la tierra cumpla una función social.
Donde la riqueza producida aquí permanezca aquí.
Donde la juventud no tenga que emigrar para sobrevivir.
Donde el pueblo gobierne sobre la economía y no la economía sobre el pueblo.
· Andalucía por la Paz
Y existe otra enseñanza de Blas Infante cuya vigencia resulta hoy incuestionable. Andalucía nació para ser tierra de paz.Nunca para convertirse en plataforma de guerra de los imperios.
Hoy nuestro territorio aparece sembrado de bases militares, campos de maniobras, instalaciones estratégicas y puertos al servicio de intereses que nada tienen que ver con las necesidades de nuestro pueblo.
Mientras miles de jóvenes andaluces se ven obligados a emigrar por falta de trabajo, Andalucía es utilizada como enclave militar del Estado español, del Reino Unido y de los Estados Unidos para proyectar guerras, controlar rutas estratégicas y sostener la política militarista de la OTAN.
Nos dicen que esas bases traen empleo. También dijeron los caciques que el latifundio daba trabajo. La dependencia y la ausencia de soberanía nunca será desarrollo. El negocio de la Guerra nunca será prosperidad. El Pueblo Trabajador Andaluz no necesita convertirse en retaguardia de guerras ajenas.
Reivindicamos una Andalucía que no exporte muerte, sino solidaridad entre los pueblos. Porque ningún pueblo puede llamarse libre mientras su territorio sirva para amenazar la libertad de otros pueblos.
Andalucía será tierra de paz porque será tierra de justicia social.
· Epílogo
Compañeras y compañeros:
Noventa años después, Blas Infante sigue vivo. Pero seguirá vivo solamente si nosotros mantenemos viva la lucha. No basta con recordarlo.
Hay que continuar su obra.
Hay que organizar los centros de trabajo.
Hay que fortalecer el sindicalismo de clase.
Hay que reconstruir la conciencia nacional y social del Pueblo Trabajador Andaluz.
Hay que levantar un sindicalismo independiente del poder político y económico.
Hay que recuperar la confianza en nuestra propia fuerza.
Porque ningún pueblo ha conquistado jamás su libertad esperando que otros se la concedan. La libertad siempre ha sido fruto de la organización, del sacrificio y de la lucha. Hoy nosotros recogemos el testigo:
De los comuneros refugiados en Andalucía.
De los moriscos rebeldes.
De los cantonales andaluces,
De los jornaleros de la Mano Negra.
De Casas Viejas.
Del internacionalismo obrero.
Del 4 de Diciembre.
De Blas Infante.
No como quien contempla un museo. Sino como quien recibe una bandera en mitad del combate.
Que nadie diga dentro de otros noventa años que nuestra generación se conformó. Que puedan decir, por el contrario, que cuando Andalucía volvió a necesitar hombres y mujeres organizados, el Pueblo Trabajador Andaluz respondió. Porque los pueblos no sobreviven por la memoria. Sobreviven por la lucha.
Mientras exista un solo trabajador dispuesto a organizarse...
Mientras exista una sola mujer dispuesta a combatir la explotación...
Mientras exista un solo sindicato dispuesto a enfrentarse al capital...
Blas Infante seguirá vivo en nuestras luchas.
Compañeras y compañeros:
¡Viva el Pueblo Trabajador Andaluz!
¡Viva la lucha de la clase obrera andaluza!
¡Viva Andalucía libre y socialista!
VIDEOS
Manifiesto conjunto de Huelva. https://www.youtube.com/watch?v=fAeJVh6d1bE
Intervención en la mesa redonda de Huelva. https://www.youtube.com/watch?v=0uOwgtz1BZA
Intervención en acto soberanista de Sevilla. https://www.youtube.com/watch?v=GUY3vqjlmBA










